Extremando la bioseguridad ante amenazas reemergentes: El caso de la Peste Porcina Africana

Extremando la bioseguridad ante amenazas reemergentes: El caso de la Peste Porcina Africana
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Extremando la bioseguridad ante amenazas reemergentes: El caso de la Peste Porcina Africana

Después de un silencio epidemiológico de más de 40 años, la peste porcina africana (PPA) vuelve a ser detectada en República Dominicana. Esta enfermedad para la que no existe vacuna ni tratamiento específico, fue descrita por primera vez en África en 1921 y luego fue propagándose hacia Europa comenzando con Portugal y España en los 60’s y llegando a Francia, Bélgica y otros países europeos para los años 80.

La enfermedad azotó Latinoamérica (Cuba, Brasil, Republica Dominicana y Haití) a inicios de los 70’s pero logró contenerse luego de cuantiosas pérdidas y un plan de erradicación que contempló el sacrificio de varios millones de animales (1.4 millones tan solo en República Dominicana).

En esta oportunidad queremos concientizar a nuestros lectores sobre el peligro que implica la PPA y por qué es tan importante mantenernos alertas ante esta amenaza reemergente en nuestro continente.

¿Qué es la Peste Porcina Africana?

Es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a cerdos (Sus scrofa) y jabalíes (Phacochoerus spp., Potamochoerus spp., Hylochoerus meinertzhageni), es de notificación obligatoria y se caracteriza por causar fiebres hemorrágicas y mortalidades que puede llegar hasta el 100% de una población.

Su agente etiológico es un virus ADN bicatenario que pertenece a la familia de los Asfarviridae, tiene múltiples variantes de diferente patogenicidad y transmisibilidad que no ofrecen resistencia cruzada, lo que hace muy difícil el desarrollo de vacunas.

Transmisión

Inicialmente el virus era transmitido por las garrapatas blandas Ornithodoros moubata que infestaban a los jabalíes verrugosos persistentemente infectados. Luego, al saltar a especies más sensibles al virus como el cerdo doméstico y por estar presente en todos los fluidos, comenzó a transmitirse con facilidad a través del contacto directo con animales infectados, picaduras de insectos o ingesta de sus restos.

La alimentación de cerdos con subproductos de cerdos infectados es de alto riesgo ya que el virus puede sobrevivir varios métodos de procesamiento.

Los fómites también son un método importante de diseminación del virus. Vehículos, prendas y equipamiento infectado no deben salir de los establecimientos sospechosos de haber estado en contacto con material contaminado y la desinfección a la entrada y salida debe ser aplicada en zonas en riesgo.

Signos clínicos

Los signos más característicos son la fiebre alta acompañada del enrojecimiento de las patas y orejas seguido del sangrado de la nariz y recto. Al ingreso a un establecimiento, es posible que el primer signo evidente sean los abortos en marranas.

Las cepas menos virulentas producen signos clínicos leves (fiebre ligera, reducción del apetito y decaimiento) que pueden confundirse fácilmente con muchos otros trastornos de los cerdos y no llevar a la sospecha de PPA (OIE 2019).

Las cepas avirulentas y no hemadsorbentes pueden causar una infección subclínica no hemorrágica y seroconversión. Estas tienden a producir lesiones delimitadas a los pulmones, piel, áreas con salientes óseos y otras zonas susceptibles a los traumatismos.

Epidemiología

Es muy variable pero las experiencias en Europa y algunas regiones de Asia nos hacen creer que dependen en gran medida de la densidad poblacional de jabalíes y su interacción con sistemas de con bajos niveles de bioseguridad.

El conocimiento y buen manejo de la población de jabalíes, y una buena coordinación entre los Servicios Veterinarios y las autoridades de la fauna salvaje y forestales son necesarios para el éxito de los programas de prevención y control.

Importancia

Es una enfermedad de notificación obligatoria contemplada en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

Todos los suidos que presentan signos clínicos o lesiones patológicas compatibles con esta enfermedad son objeto de investigaciones pertinentes en el terreno y en un laboratorio debido a las consecuencias devastadoras de la propagación del virus.

Diagnostico

La PPA no puede distinguirse de la peste porcina clásica (PPC) mediante la exploración física ni el examen postmortem. Ambas enfermedades deben tenerse en cuenta en el diagnóstico diferencial de cualquier síndrome febril agudo y hemorrágico en el cerdo (Gallardo et al., 2014, Salguero et al., 2015).

Las septicemias bacterianas también pueden confundirse con la PPA y la PPC. Para distinguir entre estas enfermedades son esenciales las pruebas de laboratorio.

Actualmente existen varias pruebas que pueden usarse para diferentes propósitos en lo que respecta a la fiebre porcina africana, estas las describimos en la tabla 1.

MétodoDemostrar ausencia de infección en la poblaciónDemostrar ausencia de infección en animales concretosContribuir a las políticas de erradicaciónConfirmar casos clínicos sospechososDeterminar la prevalencia de la infección un rebaño
Aislamiento del virus/ prueba HAD+++++++
FAT+++++
ELISA directo++++++
PCR punto final++++++++++
qPCR+++++++++++++++
ELISA indirecto+++++++++++++
IPT*+++++++++++++
IFAT*+++++++++++++
IBT*+++++++++
Clave: +++ = método recomendado, validado para este propósito; ++ = método idóneo pero que puede precisar una posterior validación; + = puede utilizarse en algunas situaciones, pero el coste, la fiabilidad y otros factores limitan mucho su aplicación; – = no adecuado para este propósito. HAD = hemadsorción; FAT= inmunofluorescencia; ELISA = enzimoinmunoanálisis; PCR = reacción en cadena de la polimerasa; IPT= inmunoperoxidasa indirecta; IFAT = inmunofluorescencia indirecta; IBT = inmunotransferencia. *Método recomendado como prueba serológica confirmativa.

Medidas de control

Al no existir una vacuna contra el virus de la PPA, la bioseguridad es una herramienta fundamental para prevenir la propagación en las explotaciones porcinas y son complementadas con las medidas especificas del Artículo 15.1 del código sanitario para los animales terrestres.

Cuando se confirma un brote de PPA, su erradicación depende principalmente de la aplicación de una combinación de medidas destinadas a eliminar la fuente del patógeno, las cuales abarcan:

  • La matanza o sacrificio de animales infectados o sospechosos de estar infectados, así como la eliminación segura de animales muertos y sus productos potencialmente contaminados.
  • La limpieza, desinfección y desinfestación de locales, vehículos y equipos.

La Directiva 2002/60/CE del Consejo de la UE establece que en caso de PPA, la destrucción de los cadáveres debe ir seguida de una completa limpieza y desinfección de todas las instalaciones, vehículos y equipos. Por tanto, un componente importante de la bioseguridad para el control de este virus son los procesos de limpieza y desinfección. Estos procedimientos son fundamentales para la inactivación del patógeno, prevenir la propagación de la enfermedad y facilitar la repoblación después de un brote.

Limpieza

La limpieza es el primer paso que se debe realizar y representa uno de los más importantes ya que elimina más del 90% de los microorganismos cuando se realiza correctamente, así como mejora la eficacia de la desinfección. Para realizarla se deben respetar sus fases, las cuales se detallan a continuación:

Limpieza Seca

La eliminación de todo el material orgánico residual (alimentos, heces, basura, polvo) de las áreas de producción o equipos es lo primero a realizar. Los equipos móviles (como comederos y bebederos) deben desmontarse, trasladarse fuera de las instalaciones, limpiarse y lavarse por separado. Los equipos conectados de forma permanente (p. Ej., Aspas de ventiladores, artefactos de iluminación, persianas, paneles eléctricos) deben limpiarse en el lugar. No se recomiendan los aireadores a presión durante la limpieza en seco, ya que aumentan el riesgo de propagación del virus en el medio ambiente.

Remojo

Se sugiere un remojo previo durante al menos dos horas para facilitar el proceso de limpieza posterior. Este proceso previene la elevación de polvo de las superficies durante el lavado, limitando la propagación del patógeno en el medio ambiente.

Limpieza Húmeda

Después del remojo, las áreas o los artículos deben lavarse con detergente. Este proceso va a ayudar a reducir aún más la cantidad del microorganismo, así como elimina cualquier aceite, grasa o exudados que pueden inhibir la acción del desinfectante. Para la elección del detergente a usar se deben considerar varios factores como son el tipo de superficie, las características de la solución de limpieza (concentración de agua, dureza y temperatura del agua), naturaleza y solubilidad del material orgánico a eliminar, la eficacia y viabilidad en las condiciones de la granja y la compatibilidad con el desinfectante seleccionado.

Enjuague y secado

Después del uso del detergente, todas las superficies deben enjuagarse ya que sus residuos pueden neutralizar o inactivar algunos productos desinfectantes. En este procedimiento, se utiliza agua fría y las superficies debe secarse completamente antes de la aplicación de un desinfectante. El exceso de humedad, especialmente en superficies porosas, puede diluir y disminuir la eficacia del desinfectante.

Desinfección

Para realizar el proceso de desinfección de la PPA, los desinfectantes seleccionados para el control de la enfermedad tienen que ser eficaces contra este virus. Asimismo, según la zona a desinfectar, hay que tener en cuenta las formas de aplicación (inmersión, aspersión, nebulización y termonebulización) y la concentración del desinfectante.

Es importante permitir un tiempo de contacto adecuado del desinfectante para que el proceso sea efectivo, por lo que se debe respetar el tiempo indicado por el fabricante para este tipo de virus. En caso de PPA, los desinfectantes deben permanecer en las superficies durante al menos 24 horas.

Igualmente, luego de la desinfección, también se tendrá un período de inactividad en las áreas tratadas. Las instalaciones deben permanecer vacías después del secado del desinfectante para evitar la absorción accidental de residuos por parte de los animales. En caso de brote de Peste Porcina Africana, este período es de 40 días.

No hay indicaciones en la literatura sobre el desinfectante ideal contra el PPAV, sin embargo, la OIE informa sobre algunos que son eficaces para su eliminación. Se ha demostrado que los compuestos químicos eficaces en la inactivación del virus de la PPA son:

  • Formaldehído 1 %
  • Hipoclorito de sodio (0,03 % a 0,0075 %)
  • Solución de soda cáustica al 2 %
  • Glutaraldehído
  • Hidróxido de sodio o calcio al 1 % (eficaz para la inactivación del virus en suspensión a 4 ° C),
  • Fenoles: lisol, lisoformo y creolina
  • Compuestos químicos a base de disolventes lipídicos
  • Compuestos multiconstituyentes: cloruro de sodio, peroximonosulfato de potasio, ácidos orgánicos, glicosal, etc.

Por ejemplo, el glutaraldehído como agente potencialmente viricida también se usa para inactivar el PPA. Se desconoce la acción real del mecanismo, pero implica la destrucción de las membranas biológicas mediante la desnaturalización de proteínas, la alteración del metabolismo de los enlaces cruzados entre proteínas y el ADN y cambios en la cápside (Juszkiewicz et al., 2019; Juszkiewicz et al., 2020).

Así también, Juszkiewicz y colaboradores en el 2020 comprobaron que el glutaraldehído así como el peroximonosulfato de potasio tenían buenas tasas de inactivación de PPA, logrando reducciones de títulos más de 5 logaritmos.

McCleary y colaboradores en junio del 2021 evidenciaron que diversos desinfectantes que son usados en laboratorios pueden también inactivar el ASFV. Uno de los compuestos multiconstituyentes que usó fue a base de peroximonosulfato de potasio, usando una dosis al 1 %, dando como resultado la inactivación del virus. Asimismo, Gabbert y colaboradores en el 2019 verificaron la efectividad de este tipo de desinfectante al inactivar el PPA en una superficie de hormigón poroso.

Hay pruebas confirmando que la concentración de 0.003% de amonio cuaternario fue muy eficaz contra cuatro virus envueltos, incluidos el virus de la PPA. Al inducir el desprendimiento de la envoltura de los virus, tiene un efecto más fuerte contra estos virus que otros desinfectantes (Juszkiewicz et al., 2019; Juszkiewicz et al., 2020).

Desinfección de instalaciones

La desinfección de las instalaciones de una granja porcina debe realizarse usando el sistema “todo adentro/todo afuera” entre cada lote de cerdos, seguido de un período de descanso de por lo menos diez días entre lotes para mantener bajas tasas de infección. Esto va a prevenir la contaminación cruzada y posibilitar un procedimiento más minucioso. Hay que considerar para este proceso incluir el techo, las paredes, el piso y las tuberías, para minimizar la posible contaminación de las áreas previamente limpiadas.

Los camales también deben seguir los procedimientos de limpieza y desinfección. La desinfección debe ser ardua en la zona de sacrificio de animales una vez terminada la faena. Asimismo, hay que desinfectar todas las zonas que estuvieron en contacto con los animales: zona de descarga, corrales, pasillos, etc.

La zona de carga de los vehículos de transporte de animales en las distintas instalaciones necesita realizar la limpieza y desinfección, por cada carga de animales. Es decir, cuando los cerdos bajan o suben de los vehículos, para evitar cualquier tipo de contaminación.

Hay que tener presente que para la desinfección en las instalaciones, los desinfectantes eficaces para la PPA no solo incluyen los de un solo ingrediente activo, sino también compuestos multiconstituyentes disponibles comercialmente.

Desinfección de vehículos

Otro punto importante es la desinfección de los vehículos, que pueden transportar el virus con facilidad. Todos los vehículos, que incluye, automóviles, transportadores de animales, camiones de alimentación, camiones de leche y transportadores de cadáveres; así como maquinaria pesada que se han utilizado en instalaciones infectadas deben ser limpiados y desinfectados.

Para ello, es importante establecer una estación para realizar los procedimientos correctamente. Durante la limpieza en seco, también la cama y la basura deben retirarse y colocarse en un área adecuada para evitar la recontaminación. Se pueden usar palas, horquillas para estiércol, cepillos, rociadores de baja presión o raspadores mecánicos para eliminar todo el material orgánico visible del exterior del vehículo. Durante el procedimiento del lavado, debe usarse detergente y agua, de preferencia tibia.

Hay que prestar una atención detallada a las ruedas ya que pueden ser fómites del virus. Cualquier depósito de barro y paja debe eliminarse del exterior del vehículo. Los artículos con residuos difíciles de eliminar deben empaparse previamente.

Los vehículos deben enjuagarse con agua y reposar durante 5 a 10 minutos para permitir que el agua de enjuague residual gotee. El procedimiento de desinfección debe realizarse únicamente sobre superficies secas y siguiendo un orden preciso: la aplicación del desinfectante comenzará en la parte superior del vehículo y se moverá hacia abajo desde el exterior hacia el interior, prestando especial atención a las ruedas y las partes subyacentes del vehículo. Todas las áreas externas y el chasis deben ser desinfectadas, para luego esperar el tiempo de contacto del desinfectante, necesario para eliminar el virus. Después de este tiempo, se puede enjuagar y secar el vehículo.

Desinfección de equipos

Para el caso de la PPA, todos los elementos que estén en contacto con los cerdos deben ser desinfectados, como es el caso de los comederos y bebederos. Para los equipos pequeños, es recomendable establecer una estación para realizar correctamente los procedimientos, de tal manera que se puedan desarmar si es posible.

Los equipos usados para el sacrificio de los animales también deben ser desinfectados. Estos deben ser rociados con desinfectante inmediatamente después de su uso. Luego, serán llevados a la zona de desinfección para sean nuevamente desinfectados.

Todo el material usado para los procesos de limpieza y desinfección en las distintas etapas y zonas, deben limpiarse y ser desinfectados para guardarlos en un lugar seguro.

Desinfección de cama, estiércol, purines y carcasas

El estiércol y las camas se amontonarán en una zona designada por la granja, donde se rociarán con un desinfectante y se dejarán durante 42 días al menos, o bien se destruirán mediante incineración o enterramiento. Los purines (residuos diarios) se conservarán durante a menos 60 días, siendo tratados previamente con un desinfectante, asegurándose que este se distribuya uniformemente.

Las carcasas de los animales sacrificados serán rociados con desinfectante antes de su eliminación.

Desinfección del personal

Todo el personal que entra a la granja debe realizar un cambio de ropa y de calzado. Es importante considerar que se duchen así como pasar por un proceso de desinfección previo. Hay que tener en cuenta que para la entrada de las diversas áreas de las instalaciones, debe existir un pediluvio con desinfectante para el calzado.

Igualmente, una vez finalizada la jornada laboral, toda la ropa usada, los implementos de protección (EPP) y el calzado deben ser limpiados y desinfectados adecuadamente.

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